La marca españa y las oportunidades de los entrenadores españoles en el mundo

Actualizado: hace 6 días
Los fichajes de Xavi Hernández por Países Bajos o de Santi Denia por la República Checa podrían haberse entendido simplemente como dos titulares más del verano acerca de los cambios en la posición de seleccionador tan comunes en los combinados nacionales tras la fase final de una Copa del Mundo.
Sin embargo, conviene detenerse en ellos para buscar el significado real de estos movimientos.
Coincidiremos casi todos en ubicar a Países Bajos como la cuna del llamado “fútbol total”. La escuela que formó y exportó a Johan Cruyff al Barcelona y, con él, lo que acabaría siendo la idea que ha definido a lo largo de los años el fútbol español. Por tanto, no deja de ser llamativo que el centrocampista que dio forma a la brillante España campeona del mundo en 2010 haya vuelto a los banquillos precisamente para dirigir a la Oranje.
Por otra parte, nunca antes en su historia la selección absoluta de la República Checa había confiado en un entrenador ajeno al país para ponerse al frente de su equipo nacional. El primero, desde el pasado 31 de julio, es un albaceteño que tiene a sus espaldas, por ejemplo, el oro olímpico de España en los Juegos de París 2024.
Se trata de dos noticias que simplemente, hace no tanto tiempo, no habrían ocurrido.
Hoy ocurren. Y no precisamente por casualidad.
El pasado 19 de julio sobre el césped de New Jersey, España le ganó a Argentina con el famoso gol de Ferrán Torres en la prórroga y levantó la Copa del Mundo. Dos años después de ganar la Eurocopa, la selección española inscribía en su camiseta su segunda estrella tras el triunfo en 2010 de aquella gloriosa generación de los Xavi, Casillas, Iniesta o Villa… Entre medias, ese oro olímpico en París 2024 del que hablábamos con Santi Denia al frente y un sinfín de títulos en categorías inferiores…
Pero la gloria del título mundial bien podríamos decir que solo es la parte visible. Lo que de verdad ha cambiado es el paradigma y la percepción internacional sobre el fútbol español.
Hoy, en cualquier federación del mundo, “entrenador español” significa método, una idea concreta del juego, conocimiento táctico, éxito y capacidad de construir, sobre esos valores, proyectos en el tiempo. Hoy significamos “escuela” porque España ya no exporta solo futbolistas, exportamos una forma de entender el fútbol.
Eso es la llamada “Marca España” en el fútbol actual. Es un sello que las federaciones de medio mundo, en Europa, pero también en África, América, Asia y Oceanía quieren importar. Y ojo, porque lo están haciendo.
Y es que el mapa del que hablábamos al inicio va mucho más allá de los grandes nombres. Podríamos decir, de hecho, que los citados casos de Xavi Hernández y Santi Denia son la parte del iceberg que “asoma” por el agua. Debajo hay muchos más y es esa realidad la que nos puede llevar a sacar una valiosa lección.
El pasado mes de agosto, la Federación Boliviana de Fútbol presentaba a Hugo Blanco Pita como nuevo Director de Fútbol y Metodología del país. Apostaban por un doctor en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte con años de experiencia en LaLiga al frente de proyectos deportivos internacionales para revitalizar su estructura con la mira puesta en el Mundial de 2030.
Ya en febrero, Honduras había puesto su proyecto de selecciones en las manos de Francis Hernández, profesional con seis años de experiencia en la estructura de las categorías formativas de la Real Federación Española de Fútbol. Su encargo volvía a ser el de dar forma a un proyecto deportivo que mire con ambición a esa cita mundial de 2030. Al frente de la selección absoluta, otro viejo conocido de la “Marca España”, José Antonio Molina.
En 2023, el entrenador español Aritz López Garai había aterrizado en Mauritania para entrenar a uno de los mejores clubes del país, el FC Nouadhibou. Su talento le abriría las puertas primero de la selección sub20 y finalmente, en noviembre de 2024, de la selección absoluta de Mauritania. Tras pasar por los modestos campos del Reus o del Numancia, López Garai pelea actualmente por hacer historia y clasificar a la selección mauritana para la Copa de África de Naciones 2027.
David Pérez Asensio, madrileño, ya había abierto puertas en Centroamérica en su etapa como seleccionador de Belice. Ahora dirige en el Caribe a la selección de las Islas Vírgenes Británicas.
Añadamos casos como los de David Badía, recién elegido seleccionador de Haití tras el Mundial, o la presencia del sevillano Gabriel Calderón al frente de la selección de Montserrat para reforzar el listado de técnicos españoles al frente de combinados nacionales en el mundo.
Y todos estos comparten un patrón común. No se trata de leyendas del fútbol con una Champions o con un Balón de Oro a sus espaldas sino técnicos de amplia formación cada uno con una historia de valor tras de sí que supo ser encontrada, entendida y valorada en los despachos de La Paz, Tegucigalpa, Nuakchot o el Caribe.
Y es que ahí está la clave. La Marca España es ya un “pasaporte” que abre puertas y fronteras en el fútbol.
Cuando una federación nacional, del continente que sea, busca o bien un entrenador o bien un Director Deportivo y fija sus ojos en un español, lo hace con un prejuicio claramente positivo y favorecedor de sus opciones.
Si miran a España, ya han decidido el qué. Ahora solo les falta el quién. Y entre tantos perfiles con licencia, trayectoria y currículums parecidos, será la historia personal de cada candidato la que marcará la diferencia. La “escuela” española abre puertas, pero es la historia de cada uno la que permitirá atravesarlas.
Y eso es algo común para quienes cuentan con un pasado futbolístico de primer orden y para quienes no. Santi Denia no llegó a Praga solo por ser español o por ser rostro de aquel exitoso Atleti del doblete. Denia llega gracias a un relato que encaja perfectamente con lo que busca una selección que quiere reconstruirse. Es un formador de talento, un ganador en categorías inferiores que sabe sacar partido y rendimiento a jóvenes futbolistas.
Lo mismo pasa con Xavi Hernández. Su asiento en el banquillo holandés responde a su papel como heredero de una forma de ver el fútbol que nació en Países Bajos, pero que alcanzó la perfección en el Barça de Guardiola y en la Selección Española de 2010.
Sin embargo, hay decenas y decenas de entrenadores, técnicos y gestores españoles trabajando en medio mundo cuyo problema es que carecen de un relato que les “posicione” en las mesas de decisión. Buscas su nombre y aparece un perfil histórico que cuenta una sucesión de clubes y experiencias sin contexto ni historia personal alguna.
Sus trayectorias se sitúan por debajo del radar, corriendo el riesgo de diluirse dentro de esa “Marca España” sin opciones de alcanzar las posiciones y desempeños que podrían merecer.
Como decíamos, la escuela abre puertas, pero es posicionar y transmitir con tu historia lo que te permite cruzarlas. Y esa historia no va a contarse sola.
Y a los enemigos del marketing les hago un aviso previo. Esto no va de maquillar nada. Va de hacerte visible. De hacer “legible” lo que eres y lo que has hecho para que llegue a quien tiene que llegar en el momento en que se toman las decisiones.
Es importante decidir qué parte de esa escuela española representas tú. ¿Eres un canalizador de talento? ¿Eres el gestor de vestuarios complejos? ¿Eres el especialista en crear estructuras multigeneracionales de crecimiento? ¿Eres un ganador en escenarios difíciles?
Cada respuesta exigirá de una narrativa diferente y cada narrativa podrá abrir puertas distintas en numerosos lugares del mundo.
Y una vez definida esa narrativa, será necesario ordenar la trayectoria personal de cada técnico para que la sucesión de etapas sea entendida como una ganancia de valor. Y, por último, será necesario estar presente en las conversaciones y en los espacios donde se decantan las decisiones. Los entornos profesionales, los medios de comunicación, los foros de análisis especializados… Tener una historia que contar, y contarla, es avanzar de forma directa hacia todos esos destinos que hoy en día se abren para el entrenador español gracias a su “pasaporte”.
Somos conscientes, de todas formas, de que las escuelas viven y evolucionan a través de los ciclos. Otras escuelas tuvieron sus momentos y el fútbol, o el mercado del fútbol, acabó mirando hacia otro lado. La realidad es que hoy el ojo del fútbol internacional mira hacia España y lo hace con una simpatía y un reconocimiento que hace cinco o diez años resultaban impensables.
Ese prestigio lo han construido entre todos los que han aportado valor a nuestro deporte.
Sin embargo, las oportunidades que genera ese prestigio no van a repartirse solas. Esos espacios y esos proyectos se los van a repartir quienes estén bien posicionados, tengan una historia que contar y además sepan moverse para contarla conectando emocionalmente con los tomadores de decisiones.
La “Marca España” está hoy en la cima del fútbol mundial. Ahora a cada uno le toca escribir su historia y conquistar su oportunidad.
Pablo Yáñez
Director de ONSIDE


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